Reflexiones

¿SERÁ USTED EL PRÓXIMO EN LA LISTA?

La lista de personajes famosos que mueren cada año es interminable. Tristemente, a esta lista de desolación y muerte se agregan por millares cada año los nombres de individuos, que por no ser famosos sus nombres son desconocidos para las masas, pero la tragedia no deja de ser menos dolorosa para quienes les amaron.

El Dr. Warren Bennis, presidente por varios años de USC (Universidad del Sur de California) afirmaba años atrás: «La tierra de los libres ha llegado a ser la adicta número 1» La epidemia de la drogadicción ha atrapado a esta tierra bendita, destrozando la vida de niños, jóvenes, mayores y ancianos. De personas millonarias y de gente paupérrima. Ha cruzado todas las fronteras y ha llevado su poder de muerte a todas las naciones. Hace un tiempo anunciaron en CNN que cada día aparecen nuevas drogas en el mercado, de modo que los miembros del Congreso Americano no pueden pasar legislación lo suficientemente rápido para combatirlas. La epidemia es fenomenal y es tan destructiva como un Tsunami feroz que se ha abatido sobre todos nosotros.

La pregunta que debemos plantearnos es: si las drogas matan, ¿por qué, entonces, los humanos las consumimos? Si vemos los estragos que causan en las vidas de los demás delante de nuestros mismos ojos; si se nos advierte continuamente de sus peligros, ¿por qué insistimos en gustar de este placer prohibido que todo lo destroza? He aquí algunas respuestas.

Muchos comienzan a probar las drogas por mera curiosidad. La tentación para la gran mayoría de jóvenes es: «¿qué me estoy perdiendo al no probar las drogas? Los «amigos» de la escuela que las han probado me dicen que los efectos son increíblemente hermosos. Y aunque mis padres, mis maestros y mis líderes me advierten de los riesgos que corro, entonces, aunque sea solamente una vez, por curiosidad tengo que probarlas. Yo no quiero quedarme atrás. Mientras otros son felices, por qué yo me voy a quedar sin beber de la fuente de este placer que promete tanta felicidad.

Otros comienzan a consumir drogas por el vacío existencial que hay en su vidas. Hay millones en este día, cuyas vidas carecen de propósito y de dirección. Sus vidas no tienen significado alguno, meramente sobreviven de día en día. ¿Quién hubiera imaginado que Robin Williams que hizo reír a millones de personas, él mismo portaba una tristeza interior que nunca pudo resolver? La fama, los aplausos, y los millones de dólares, no alcanzaron para tapar el vacío que había en su alma. Intentó varias veces vencer el problema, pero al final murió siendo víctima de la esclavitud a la drogadicción. Si humanamente tenía todo lo que el mundo ofrece, ¿por qué, entonces, el suicidio? El afamado médico suizo, el Dr. Carl Jung afirmaba a comienzos del siglo XX: «La falta de propósito en la existencia es la causa número uno por la cual los pacientes buscan ayuda médica en la actualidad». Almas enfermas caen victimas de hábitos destructivos, pensando que el alivio de las drogas pueden solucionar el problema de raíz y ofrecer una solución verdadera y permanente Por momentos, las drogas con sus efectos temporarios, dan la impresión que se puede olvidar lo desagradable de la situación que se vive. No obstante, cuando los efectos pasan, la persona cae en un pozo depresivo aun más profundo. Y ahora encima, la conciencia le recuerda que es un esclavo, lo cual hace las cosas peor aun.

¿Existe alguna salida real para quienes han caído en las redes de la drogadicción? Definitivamente si. He aquí un plan verdadero. El único que ofrece resultados garantizados si estamos dispuestos a someternos a sus demandas.

Primero, reconozca que tiene un problema verdadero. Usted puede querer negarlo, pero esa actitud solamente agrava el problema. Para peor, los que lo conocen de cerca ya saben de su drama personal. Ocultarlo, nunca desarma la bomba; solamente retarda el estallido. ¡Nada más!

Segundo, reconozca que la drogadicción tiene un componente espiritual. Si la drogadicción fuera solamente un problema químico, los tratamientos médicos y los programas de desintoxicación del gobierno podrían solucionarlo. Pero estos programas nunca han dado mayores resultados. Tristemente detrás de la drogadicción se hallan los largos tentáculos del enemigo mortal de nuestras almas. La antigua serpiente engañó a nuestros primeros padres con la idea de que si probaban el fruto prohibido llegarían a ser como dioses y que nunca gustarían la muerte. ¡Horrible mentira! Ahora todos morimos por el castigo de Dios. Y sin embargo, disfrazado como un ángel de luz, cada día el enemigo susurra a nuestras mentes: «¡Una sola vez! ¡Una sola vez! Nadie se hace drogo por probar una sola vez… Aquí no hay riesgos. No vas a morir. No vas a arruinar tu carrera, tu familia y acabar con tu vida. Esos son cuentos para mentes débiles. Pero tú eres diferente. Serás el primer vencedor en esta batalla. Seguime y lo verás.» Y así, de la forma más simple las almas ingenuas entran al camino ancho que lleva a la destrucción, a la vergüenza y al dolor. Jesucristo nos advirtió: «El que hace pecado, se hace esclavo del pecado». Así funciona la realidad, usted prueba esa primera vez y parece ser apenas un hilo de telaraña. Sin embargo, con el correr de los días esos hilos insignificantes se transforman en gruesos cables de acero que atrapan nuestras almas y nuestra suerte queda echada por siempre jamás. La borrachera y la drogadicción son pecados que Dios condena, y hasta que no reconozcamos el peso de nuestra culpa, nunca podremos salir del pantano.

Tercero, comprenda que usted necesita un poder mayor que venza la drogadicción. En esta lucha despiadada, la fuerza de la voluntad no alcanza; las promesas no tienen ningún valor y siempre son de corta duración. Necesitamos un poder mucho más fuerte que el de los seres infernales a quien usted mediante la drogadicción les entregó el completo control de su vida. Jesucristo dijo: «Si el Hijo les libertare, serán verdaderamente libres». Si usted es una víctima de la drogadicción, usted no necesita de un programa que lo mejore por un tiempo. Usted necesita el poder de un gran Libertador que quiebre las cadenas del vicio y los demonios que le controlan en silencio, pero de modo muy real y definitivo. Solamente Jesús por ser Dios tiene ese poder y se lo ofrece a todos quienes están tan quebrantados que están dispuestos a pedirle su ayuda infinita. Por tanto, arrepiéntase de su arrogancia y su maldad: pida a Jesús que le perdone y limpie su pasado. Y mediante la fe pídale que le salve del poder del pecado. Su muerte en la cruz despojó al diablo de su poder y quienes claman a Jesús reciben su poder que abre las cárceles más oscuras y rompe las cadenas más pesadas. Luego pídale a Jesús que lo llene con su poder y le de un nuevo comienzo a su vida. San Agustín dijo: «Señor tú nos creaste para Tí. Y nuestra alma nunca hallará descanso hasta que lo halle en Tí» Invite a Jesús a su vida y deje que él mismo le transforme de manera que no sea usted el próximo en la lista de los suicidios, sino el próximo triunfador por el poder del nombre de Cristo. Dios le bendiga al hacer su decisión.

Realidad 2019 © Todos los Derechos Reservados.
0

Tu carrito